
Hola
cadarsiñ@s. Si alguna vez habías pensado que Cadarso era cutre, estábais equivocados, Cadarso es el Hilton de las residencias, comparado con lo que os podéis encontrar aquí en Escocia.
Pero ojalá fuese eso lo más emocionante de estar aquí. Os voy a contar mi primera y emocionante noche en Hillhead. Después de haber cenado a las 6 de la tarde, me retiré a mi pequeña y acogedora habitación, en el último piso y sin ascensor, para no perder la costumbre Española. Mi cansancio era tal, que decidí meterme en cama y dormir hasta que mis huevos no quisiesen descansar más. Cerré la puerta por dentro para asegurarme de no sufrir ningún tipo de novatada, que llega una edad en la que pierden la gracia. Con tan mala suerte que el cerrojo se atrancó y luego no fui capaz de abrirlo. Pero dado mi cansancio, decidí dejarlo y llamar al portero a la mñana siguiente. Descansaba plácidamente en mi extraña cama, cuando de repente, un sobresaltante ruído (véase Alarma de incendios) me despierta abruptamente. Esa alarma era tan familiar que enseguida recordé la última noche que la escuché en Cadarso, lo cuál aumentó mi temor considerablemente.
Me levanté de un salto e intente abrir como pude la puerta, pero no hubo manera. No había manera de mover aquel puto cerrojo Escocés. No escuchaba a nadier por el pasillo y se me ocurrió salir a la ventana. Al momento observé un grupo de residentes evacuando el edificio, de modo que decidí llamar su atención, con un acentuado gallego Hi! I´m trapped here!!
Uno de ellos, gracias a Dios, decidió subir ayudarme. Cuando llegó intentó abrir la puerta desde fuera pero no había manera, de modo que decidí pasarle la llave por debajo de la puerta. Y así abrió la puerta y salimos del edificio. Cuando llegamos a fuera descubrimos que todo habái sido de unas graciosas Escocesas que en un momento de estupidez profunda les había parecido gracioso, hacer saltar la alarma de incendios.